A Benjamín Prado

Lloraba, cuando escuchó al poeta
decir unos versos en memoria
de su propia madre, ya difunta.

—Crees en la magia y la palabra,
porque tú no lloras a mi madre;
lloras por la tuya —le dijo él.

–No –respondió. Mi madre aún vive.
He llorado porque ahora sé
lo que pasará cuando ella muera

Sí, la única y verdadera magia
de la poesía, no es visible,
ni en el poema ni en el poeta.
Sólo mora en los oídos y ojos
de quienes oyen y pueden ver;
escuchar y aun ver…

                        sin ver ni oír.

Tortuoso tautograma

Tardo tormentosas tardes toreándote,
traduciendo temerosa tus trampas,
tropezando torpemente trepándote,
terminando temblando tirada.

Trazo torcido tu tatuaje,
tiene triste tinta turquesa.
Tú tejes también tu traje
tapando tal timidez tensa.

Tú, tan tierno, tienes tetera, taza:
traes té tibio. Tomo tu triste trato,
tu tentativa traición templada.
Tiritando trémula trabajo.

Tenemos trágicas tipologías:
trompetas, tambores tararean tu tango,
tus tijeras traspasan torsos, tripas;
tengo tantas tiritas tapando.

Tiendo tranquila tu trapo,
tu tupido terciopelo tocando,
tautograma, tarde, temprano,
tomando tacos, tragando tequila,
todo tu tiempo termina.

Doble rasero

porque tengo que hablar de vivir
me tengo primero que morir

porque para saber de la muerte
―‍para saber de la vida―‍
me tengo primero que vivir
esa anáfora de vidas
que mueren al vivirlas

abrazada a esta vida
me dejo morir desentrañando
en el polvo que conmigo muere
la única certeza de estar viva

La luna y el gallo

Diríase que cuando crepita blanca la luna
comienzan a croar los lamentos.
Diríase que el romero —enloquecido—
llora entonces porque no sabe nadar.
Diríase que el pozo torna de negro luto
el dolor de la pared del norte,
esa que al recibir el alba
deja ya de temblar.

Si yo pudiese detenerla
¡ay si yo pudiese!
el gallo cantaría coplas de espuma
para que el jardín
se haga amigo del mar.

Sobran las palabras

CONDOLENCIAS

Lloras mis lágrimas en tus ojos
Te apiadas de todos
Sueltas palabras que huyen por las ventanas
Pero no puedes
Nadie puede
Que vuelva entre nosotros

Soy un ermitaño que explota
las flores de su cabeza
por las calles
de noche
Para extenderlas en tus anhelos
y estiércol
y afilados cuchillos
donde nos desangraremos
La nuca siente
la tristeza, el peso
Arrebatado espejo
Noche soñada
en que tus sombras
cubrirán mi cuerpo

Sonámbulo Funámbulo
Dios no tiene ojos
Se esconden mis pies en el barro
Mis manos cantan
Mi pecho sonríe
Y no importa nada

El lenguaje
Ese puzzle crucigrama
Hay palabras que no atan
Esas son las que amo
Como amo palabra

Sombran las palabras
Aún es lo único que tengo
Para decir lo que no puedo

Naturaleza

Salgo a la calle
con ansia de tierra
Solo cemento
Hurgo la herida
En la grieta
Solo cemento
Salto la tapia del colegio
Unos árboles
devorando el suelo
Una naturaleza que no puedo